mi albúm...continuará

domingo 31 de enero de 2010

SOLEDAD ESCOGIDA


Mi paseo fue muy fructífero; el frescor en la cara, el paisaje, los árboles, casi desnudos, pero bellísimos…aunque una de mis cavilaciones me llevó a recordar que esta mañana me había sentido empequeñecida. Yo misma, porque creo que nadie puede desestimarte, si tu no lo permites. Al comprobar el trabajo que me cuesta comunicarme con los demás, pero por otro lado –una parte de mí- me regañaba por sentirme empequeñecida, más que nada si me pongo a pensar en mi trayectoria personal: sin apenas oportunidad de cursar estudios, he conseguido acceder a un buen puesto de trabajo, en el cual me considero bastante valorada por los jefes y me voy enriqueciendo cada día en el ejercicio de mi profesión culinaria.

Estoy rodeada de gente que me aportan sabiduría, ya que he empezado tarde a ejercer el dominio de la ortografía y estoy centrada en ello, por lo que aún necesito a mi gente, para que corrijan lo que escribo. Bueno, dicho esto, creo que mi mayor virtud es la sinceridad y no tener complejo ante los muchos defectos de los que adolezco. De modo que cada vez que tengo un rato libre, intento ilustrarme leyendo las distintas entradas de vuestros blogs a los que sigo con mucho interés porque siempre me aportan algo exclusivo.

Como os decía al principio, hoy he tenido que salir por la tarde y he cogido el metro; menuda sensación de libertad desprenderme de mi vehículo con los inconvenientes que ello conlleva a la hora de buscar aparcamiento en el centro. Por ello he podido centrar mi atención en el paisaje, en las gentes y he disfrutado de esa soledad escogida por uno mismo que sirve para disfrutar y escuchar al mismo tiempo mis propios pensamientos. Hoy que andamos todos con tanta prisa, cumpliendo unos horarios impuestos y pendientes del reloj sin darnos tiempo al tiempo, he gozado con la oportunidad de pensar hacia dentro y escuchar la vocecilla que nos dice cada día- avancemos un poco más, ¡adelante!- que aceptarse a uno mismo es llegar a valorar a los demás, aunque siempre existan discrepancias y contraste de opiniones, que eso es bueno, tan bueno y reconfortante, como este paseo que me ha brindado el atardecer.

jueves 7 de enero de 2010

BUENAS VIBRACIONES


Amigos; ya terminaron las fiestas, para algunos tan paganas como consumistas para otros, las hay para todos los gustos. Yo tengo que deciros que las he pasado estupendamente junto a mis seres queridos y en buena armonía de paz y felicidad.
Eso sí, la casa ni que decir tiene quedaba espantosa, pero con buen royo y arrimando todos el hombro, -perfec en dos segundos- como embrujada...
Los Reyes Magos, tengo que decir que se han portado muy bien conmigo, sobre todo en lo que respecta a uno de los regalos que ha venido desde la otra punta de España, hecho con mucho amor y recibido con una ilusión desmesurada...¿habré sido buena?. Este año no he hecho nada de lo que habitualmente hago, como por ejemplo: ponerme braguitas rojas, introducir el anillo en la copa de champan, etc., etc., tampoco he pedido nada en especial, más que el Señor de Sevilla me de fortaleza para afrontar el día a día con su cara y su cruz. Paz interior para comprender todo aquello que se escapa a nuestro entender, comprención y afecto para el prójimo y los míos...para qué pedir más si EL ya ha celebrado su Quinario. Besos y ojalá se haya cumplido alguna parte de vuestros sueños.

sábado 19 de diciembre de 2009

Las dos caras de la NAVIDAD




Queridos amigos: mi reflexión no podía ser otra que sobre la Navidad. Supongo que habrá para todos los gustos, pero mi experiencia, me dice que son unas Fiestas algo falsas. Cuando eres pequeño o no tienes responsabilidades y te lo ponen todo por delante y fácil, no te dás cuenta lo que cuesta reunir a toda una familia (y no me refiero al tema económico -que también-). Padres, hijos, hermanos, suegros, nueras, cuñados...empieza la función: ¿Donde vamos a cenar este año? ¿En casa de quién?. Le toca a "fulanito" actuar de anfitrión, sin reparar en que "fulanito" tiene una familia muy grande entre hijos, nueras, nietos, etc. en un piso muy limitado, donde no cabe ni un alfiler. Después surge el interrogante de qué vamos a aportar a la causa, para no grabar en demasía la economía del que se encarga de la Cena. Total que al final cada uno lleva dos chorradas, que al final no resuelven nada (un par de botellas de cava o rioja). Pero lo peor no es esto, ya que todo se dá por bien empleado si al final estamos reunidos en armonía para celebrar la Navidad. Lo malo es cuando existen rencillas y tiranteces, entre los miembros de la familia, siempre hay una persona, un poco más equilibrada y racional que actúa como mediador y va limando asperezas. Pero dicha persona en su papel de pacificador, no disfruta realmente del momento por estar precisamente más entregada a la armonía del ambiente.
Bueno, amigo, en cualquier caso, yo adoro la Navidad y este año, D.M. me gustaría vivirla -como siempre- en compañía de mi compañero y junto a mis hijos y nietos. Es la familia que yo he creado y de la cual me siento muy orgullosa, porque pienso que si algún sentido tienen estas Fiestas, son el de celebrar el espíritu de la familia, tanto de los presentes como de los ausentes. También creo que la navidad es un tiempo, para pensar en los demás (aunque no esté de más hacerlo durante el resto del año), especialmente mi felicitación de este año -independientemente de para todo el mundo- va para los transportistas y camioneros, luchando continuamente contra las inclemencias del tiempo y la espesa nieve de estos días. Para las personas que se encuentren solas, especialmente en soledad compartida, que es la peor de las soledades. Para todos lo que hayan perdido la compañía de un ser querido recientemente y no puedan cubrir ese vacío, como los padres de Marta, que los llevamos tan dentro de nuestros pensamientos en estas fechas tan señaladas. Y -como nó- para todos los que me habeis seguido incondicionalmente, especialmente a esa gran persona, que aunque lejos, y sin conocerla físicamente , irradia toda la paz y felicidad del mundo y hace que añore el momento de poderla abrazar. Por supuesto a mis padres y hermanos y a mi nuera, que he tenido la suerte que sea la mejor, ya que adora a mi hijo y es una perfecta madre ¿qué puedo pedir más?...bueno sí, continuar amando a mi marido, como lo amo, con toda mi alma y además demostrárselo día a día. Muchísimas Felicidades para todos. Os quiere: "desnuda en otoño".

domingo 22 de noviembre de 2009

NO BASTA CON MIRAR






Queridos amigos, esta reflexión va dedicada a todas las personas que se toman con displicencia , copinar o juzgar sobre lo que nos gusta a los demás. Yo tengo que decir que he visto y vivido muchos años la Semana Grande de Sevilla, con los ojos de mi estado de ánimo y las circunstancias que atravesaba en sus distintos momentos. Tengo un compañero muy cansino que ha querido –como todo sevillano que se precie- introducir a toda la familia en este mundillo con más agobio que paciencia y pienso a nadie se le puede obligar a sentir, vibrar y apreciar toda ese cúmulo de maravillas, si las personas no están suficientemente preparadas para digerirlas. En mi defensa, tengo que decir, que he vivido la Semana Santa a mi manera y esto viene a colación; pues desde el pasado mes de Julio, después de pasar una mala época en el terreno personal, psicológico y sentimental, el día 25 de dicho mes y desde la otra orilla de Triana a la caída de la calurosa tarde, fue como si “el gato Ignacio, le tirase un ladrillo a la gata loca” y allí desperté como de un sueño.
En Octubre, la primera virgen de gloria que salí a ver, fue la Virgen del Rosario de la Macarena –ay, Dios mío- me dí cuenta que después de tantos años viéndola pasar por el barrio, nunca la había mirado con estos nuevos ojos; me pareció su paso resplandeciente y el niño dormido en su pecho de una belleza indescriptible, que sólo se puede explicar si la ves con los sentidos abiertos, para descubrir toda la belleza que encierra. Así mismo el pasado sábado, cuando descubrí al Cristo de la Salud sobre el paso de la oración en el huerto de Montesión en la plaza de San Pedro, me dí cuenta que nuestra retina absorbe como una esponja tantas buenas sensaciones que afloraban cuando recordé, la de veces que me he recorrido mi hermandad con mi hijo pequeño y aquel martes santo por la calle Francos, en el que los costaleros metieron a mi niño con apenas un año, bajo las trabajaderas, justo encima de donde iba su padre. También recordé el disgusto que me llevé, cuando mi compañero me dijo que no saldría más de costalero, por razones de salud y aquella espléndida tarde de Jueves Santo, vestida de mantilla en la misma plaza donde estábamos viendo al Cristo de la Salud, cuando me encontré con el palio de la Virgen de los Angeles en todo su esplendor, para dirigirnos seguidamente a San Lorenzo, donde me quedé extasiada al ver a mi Padre entre una salva de incienso en plenos Oficios. Y digo mi Padre, porque eso es lo que significa para mí el Señor de Sevilla.
Por lo que deducí, que nunca había dejado de ver y sentir las cosas bellas que encierra Sevilla, simplemente mis sentidos estaban ocupados en otros menesteres. De modo que el próximo año, pienso recorrer todas las etapas del calendario cofrade de Sevilla, con esta aptitud de serenidad y alegría de sentir la vida, para compartir con mi compañero toda la belleza que rodea a estos actos y cultos, y es por eso que me permito aconsejaros –por si sirve de algo- que tengáis paciencia con aquellas personas que no piensan como vosotros o viceversa. Puede que en cualquier ocasión despertemos y llegue el día de comprendernos mejor, para disfrutar en buena compañía.

miércoles 11 de noviembre de 2009

SIETE DIAS Y UNA VIDA




Queridos amigos, hoy mi reflexión de otoño se ha materializado por arte de magia, porque yo no creo que me visiten las musas. Hoy me he dispuesto a hacer las tareas domésticas como vulgarmente se dice: a “marujear”; aunque no esté de acuerdo con ese término, porque, hacer las tareas domésticas, sólo tiene un camino: hacerlo y punto. No me planteo si tengo ganas o nó, divagando con aquello que llamamos calidad de vida; simplemente deseo tener más tiempo para mí y no complicarme pensando en las musarañas. Lo hago y punto, cuando ya he terminado sin agobios, con una buena música de fondo escogida al efecto, evidentemente porque lo que a mí me gusta, no tiene porque gustarle a los demás. Satisfecha de lo que he realizado y además hasta me sobra tiempo para dedicarme a mis cosas. Una vez ya relajada, me senté un ratito en el sofá y puse la “tele” –cosa que últimamente no practico demasiado- porque como la mayoría de vosotros, considero que hay muy poca calidad tras la pequeña pantalla, exceptuando los famosos documentales de la dos y mi cita obligada con “el loco de la colina y sus ratones coloraos”. Como os decía coincidí con el comienzo de una película que ponían al azar y pensé para mis adentros: -bueno otro telefilme más- pero, cual fue mi sorpresa que se trataba de una cinta interpretada por “Angelina Yolí” bajo el sugerente título de Siete días y una vida. El argumento trataba de una mujer a la cual le predicen que se va a morir en 7 días. Ella lo tenía todo: belleza, posición, una casa fantástica y un novio extraordinario, pero como suele ocurrir, nos damos cuenta que no somos felices con lo que poseemos, sino que más bien queremos todo lo contrario. La trama hizo que me preguntara: ¿Qué haríamos si nos comunicaran que nos quedan tan sólo 7 días de vida?...personalmente, creo que saldríamos de la consulta del médico –todos pensando lo mismo: ¿Qué nos ha quedado por hacer, qué nos ha quedado por decir; qué ha sido aquello que no hemos entregado de nosotros mismos?. ..

¿Dá para pensar o no?. Lo que más me impactó fue la última frase que se pronuncia en la película: “Vive la vida en cada momento, pues un día te llegará”. Así pues mi humilde reflexión sirve para que apreciemos cada momento de la vida con su carga de dificultades, concientes de nuestros actos sin perjudicar a terceras personas con nuestras propias decisiones. Nadie debe sentirse culpable de nuestros actos, sólo nosotros mismos somos los responsables. Exprimamos la vida para sacarle todo el jugo posible a la alegría, ya que la misma vida se encargará de enseñarnos –en su justo momento- la otra cara de su moneda.

sábado 31 de octubre de 2009

Hoy reflexiono...



Hoy reflexiono, sobre lo poco que disfrutamos en realidad. Cuando somos niños, queremos imitar a los adultos, cuando llegamos a la adolescencia, no estamos de acuerdo con casi nada de lo que nos aconsejan nuestros mayores; nos revelamos ante todo, somos inconformistas, estamos peleados continuamente con el mundo y eso si la vida nos trata medio regular, si sigues correctamente los pasos de la naturaleza y así llegamos a emamorarnos por primera vez...oh -madre mía- ahí aprendemos a sufrir de verdad. Contraes matrimonio enamorada, comienzan a llegar los hijos y empiezas a valorar cosas en las que antes no habias reparado: Tus padres, la lucha que -según sus posibilidades- han mantenido en la vida; y así llegas a la madurez ¡bendita madurez!, si eres capaz de abrir los ojos a la vida, de ver su belleza, de inhalar sus olores, de descubrir sus múltiples matices; de estar en el mundo y ser tolerante hasta contigo mismo, emprendiendo nuevas andaduras. Con la madurez, comprendes a aquellas personas que son especiales, como por ejemplo a los artistas,ya que realmente pertenecen a otro espacio, están como en otro plano, no caben en su pellejo, porque desde pequeño han visto y comprendido la belleza y no pueden dejarla escapar por la monotonía de la vida cotidiana, para ello se tienen que abstraer del mundo y encerrarse en sí mismos, de ahí que sea tan difícil lidiar o convivir con: escritores, poetas, fotógrafos, músicos, etc. Pienso con esta humilde divagación, que la edad perfecta -si es que existe- para comprender lo bella que es la vida y todo aquello que te rodea- es alcanzar, esa madurez sin edad precisa, simplemente abrir los ojos, acentuar tus sentidos y ver la luz.

sábado 17 de octubre de 2009

la máquina y el ratón


Cada vez que veía a mis hijos sentados delante del ordenador, me entraba una impaciencia que me cimbreaba todo el cuerpo. No me gustaba nada. Tanto cable por medio, tanto espacio mal aprovechado aunque después de haber estudiado, por fín desarrollaban su verdadera vocación: informáticos con sus respectivas tiendas. Para más “INRI” y quebraderos de cabeza, mi compañero sentimental, también se enganchó a la red y descubrió la manera de desarrollar su intelecto, que por cierto, es mucho. Por aquel entonces, una servidora, no veía las cosas así y no comprendía que se pudiera echar tantas horas delante del ordenador, lo cual consideraba una abusiva pérdida de tiempo. Todo ello, nos costó riñas, malos rollos y estuvo apunto de terminar en algo más. Hasta que este pasado verano, después de un año muy duro profesionalmente hablando y ciertas contradicciones psicológicas, despertó en mí como un “chic” nuevo y quise introducirme en ese mundo. La primera vez que cogí el ratón, se me iba por todos los lados por mi inexperiencia a la hora de manejar un teclado. Pero cuando una quiere, todo lo puede y ahí estaba yo luchando con la máquina y el ratón, consultando y pidiendo ayuda a familiares y compañeros a través del chat, incluso me atreví a abrirme un blog, para expresar todo aquello que me inquietaba, leyendo y devorando las entradas de los distintos blogueros que más me agradaban. Tengo que decir, que hasta ahora, gracias a la ayuda de mi compañero, ya que sin él todo este mundo –que me cae tan grande- no hubiera sido posible, y confianza y sobre todo su paciencia, ya que conmigo hay que tener mucha, pero que mucha paciencia.
Entre las miles de cosas que he descubierto, es la posibilidad de entablar una amistad sin conocer a las personas físicamente, sino a través de un conocido que te habla de ella y tu empiezas a chatear y descubres que por la charla escrita, también hay gente que rezuma sensibilidad e infunden ganas de vivir y te levantan la moral cuando estás bajona. Y por eso ahora he podido comprender que las horas se pasan rápido delante de la pantalla, que este es un mundo que merece la pena, que posee todo lo que quieras buscar (tanto bueno como malo) y por ello te permite desarrollar actividades que no podrías imaginar. Pero sobre todo, hay que hacerlo con coherencia, sin que te absorba la vida o dejes de cumplir tus obligaciones, porque estás tan enganchado, que te pasas encerrado en la habitación todo el día, sin disfrutar el espacio que necesita las personas de todas la edades, para disfrutar de las demás cosas que te ofrece la vida. Hay que hacerlo todo con moderación y encontrar tiempo para todo, por eso deseo que todo esto sea para mí, un jobi, como otro más, que me aporte cierta sabiduría y me siga brindando la ocasión de relacionarme y continuar leyendo y aprendiendo de tantos blogueros en su buen hacer. Doy las gracias y os invito a este humilde rinconcito que me he forjado en la red y que me resulta tan fascinante.